Elegís tu día
Abajo está la agenda. Elegís el día y la hora que te queda cómoda. Treinta segundos.
Turno sin costo · Cava en Martínez
Media hora de dedicación exclusiva para que te lleves la botella indicada según tus gustos y la ocasión.
Reservás, venís a Juncal 665 y te ayudamos a encontrar la botella perfecta entre las más de 1.200 etiquetas que probamos.
Mirá la cava por dentro
Ahora te toca a vos: agendá una fecha y conocé la cava.
Reservar mi turno1 minuto y 49 segundos. Después de verlo, elegí tu día en la agenda de más abajo.
Así es por dentro
Madera, luz cálida y un sillón en el medio. El lugar está armado para quedarse, no para pasar.
Un bodegón restaurado ubicado en el corazón de Martínez, con aire de garage neoyorquino: Estructura a la vista, estantes de madera del piso al techo y una iluminación que invita a quedarse un rato largo.
En el medio, un sillón y una mesa baja. Nadie atiende parado ni mira el reloj.
Alrededor, más de 1.200 etiquetas ordenadas por criterio y no por precio. Partidas chicas, proyectos de autor, cepas que casi nadie planta. Cada una entró después de ser probada.
Ese es todo el ambiente: Un lugar donde el vino se elige charlando, no señalando una góndola.
Juncal 665, Martínez. Con turno, la media hora es toda tuya.
Por qué existe esto
No se trata de que sepas de vino. Se trata de que, cuando abras esa botella, sepas qué estás tomando.
Para el auto llamás al mecánico. Para una muela sacás turno. Nadie duda de eso.
Con el vino nunca hubo un lugar equivalente al que ir, por algo bastante simple: Nadie puede probar todo. Ni el que más sabe. Entre partidas chicas, cosechas nuevas y proyectos que aparecen cada año, ninguna persona alcanza a tomar lo suficiente como para elegir con certeza cada vez.
Eso es lo que hace un sommelier. Cata cada partida, descarta la mayoría y se queda con lo que vale. Después se sienta con vos, escucha para qué es y te explica por qué esa botella y no otra.
Cuando llegás a la cava, ese trabajo ya está hecho. Vos ponés la ocasión y el gusto. El criterio ya viene puesto.
Media hora, un especialista y 1.200 etiquetas probadas atrás para responderte.
Cuatro pasos
Abajo está la agenda. Elegís el día y la hora que te queda cómoda. Treinta segundos.
Martínez, a metros de la estación. Llegás y la media hora ya es tuya. Nadie te apura.
Para qué es, con quién, qué se come, qué tomaste antes. Ese es todo el trabajo que te toca.
Y si no era la justa, la cambiás. Más abajo te explicamos cómo.
Cuatro formas de llegar
Nadie llega diciendo quiero un Malbec de Gualtallary. Llegan diciendo otra cosa.
Contale quiénes vienen y qué se come. Te vas con una botella que va a hacer que alguien levante la copa y pregunte qué es esto.
Decile a quién y por qué. Hay etiquetas que se regalan solas y otras que solo funcionan si la persona entiende lo que tiene en la mano. Son cosas distintas.
Pedile dos cepas que no hayas tomado nunca. Es la parte que más disfruta y por lejos la que más te va a sorprender.
Mejor todavía. Decile la bodega que venís tomando y te muestra las tres que están un escalón arriba, en el mismo estilo.
En los cuatro casos el trabajo es el mismo: Encontrar la botella que resuelve tu mesa, al mejor precio posible. No la que deja más margen ni la que hay que sacar del depósito.
Quién te va a atender
Sommelier y fundador de Club Segunda Copa. Jurado en concursos internacionales de vino.
Desde 2009 el enfoque es siempre el mismo: Estar primero del lado del consumidor.
Al principio era viajar, catar, seleccionar y traer a Buenos Aires vinos que no estaban en Buenos Aires. Diecisiete años después la cava tiene más de 1.200 etiquetas y sigue funcionando igual. Cata cada partida antes de que entre. Lo que no serviría en su propia mesa, no entra.
En el turno no vas a escuchar cuál conviene vender. Vas a escuchar cuál te conviene tomar a vos.
Cato cada partida antes de armar un pack. Si no la serviría en mi propia mesa, no entra en la tuya.
Mariano Toscano
Garantía de satisfacción
Cada botella que sale de la cava lleva un sticker nuestro pegado atrás. No es decoración. Es la garantía.
Te llevás el vino, lo abrís, lo servís. Si no era lo que esperabas, le ponés el corcho, la traés de vuelta con el vino adentro y te llevás otro por el mismo valor.
Y si tampoco es ese, otro. Hasta dar con el que sí.
Nadie se lleva un vino que no le gusta. Ese es el único acuerdo.
Último paso
Lunes a viernes, de 10 a 20. El turno dura media hora y siempre dejamos quince minutos de margen, porque nadie va a apurar a nadie.
Cupos reducidos por semana. Cuando se completan, hay que esperar a la siguiente, y para ese entonces tu ocasión ya pasó.
Los que ya vinieron
“Fui pensando que me iban a vender la botella más cara y me llevé una de la mitad de precio que era mucho mejor para lo que yo necesitaba.”
Antonia Serra“Le dije que era para el cumpleaños de mi viejo y me hizo tres preguntas. La tercera botella que me mostró era exactamente esa.”
Pablo Federico Vicente“Media hora ahí adentro y aprendí más de vino que en diez años de comprar en el supermercado.”
Diego CerveraAntes de reservar
No. El turno es de asesoramiento y no tiene costo ni condición. Si venís, charlás media hora y te vas sin llevar nada, está perfecto. La mayoría se lleva algo porque encontró lo que buscaba, no porque haya que llevarlo.
Al revés: Sos el cliente ideal. Mariano trabaja hace diecisiete años traduciendo el vino a la mesa de cada persona. No hace falta que sepas una cepa ni que uses una sola palabra técnica. Alcanza con que digas para qué es y qué te gusta tomar.
La cava tiene más de 1.200 etiquetas y un rango de precios muy amplio. Le decís cuánto querés gastar y trabaja adentro de ese número. Ese dato lo maneja la ocasión, no la góndola.
Sí, la tienda está abierta y te vamos a atender. Lo que no te podemos garantizar es la media hora dedicada: si hay gente esperando, la charla se corta. El turno existe para eso.
Media hora, con quince minutos de margen previstos. Si se te complica, avisás por WhatsApp y lo reacomodamos. Mariano es flexible con eso.
Juncal 665, Martínez, a pocas cuadras de la estación. Abajo tenés el mapa.
Sí. De hecho, si el vino es para una mesa compartida, que venga la otra persona ayuda bastante.
Dónde es
A pocas cuadras de la estación de Martínez. Hay lugar para estacionar sobre la calle.
La diferencia entre una cena que se recuerda y una que no suele estar en la botella que alguien eligió bien.
Media hora en Martínez. Sin costo. Sin compromiso. Con 1.200 etiquetas atrás y alguien que las probó todas.
Cupos reducidos por semana.
Reservar mi turno30 minutos · Sin costo · Garantía de satisfacción en cada botella
Guardá el número igual. Va a llegar el día en que tengas una cena importante y no sepas qué abrir. Ese día vas a acordarte de que existe un lugar en Martínez donde alguien probó las 1.200 botellas por vos.